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La tribulación del desempleo

Raúl Mendoza Cánepa 

Publicado: 2023-07-13

Se nos dice que debemos simular estar bien y que nada peor que proyectar una mala imagen. "Si estás desempleado es mejor no decirlo". La frase usual es "aviso que me desvinculo por nuevos proyectos", no es "me quedé sin trabajo". O sea, te desvinculas porque te despidieron y estás "jodido" y no tienes ningún proyecto porque para proyectar te tienes que endeudar y qué sabes tú de montar una bodega.

Tras quedar fuera, el primer sentimiento es la vergüenza porque no tener un estatus ni una oficina parece que ofende y cuando no, llama a muecas de pena, generalmente sin voluntad cierta de ayuda y sin visos de evaluación de tu talento que, en algunos casos, supera al de los demás...y te preguntas: "¿Y este qué hace allí donde yo debería estar?". 

Si eres la Madre Teresa porque eres siempre quien corre para que la cosa vaya bien para todos, te aprieta verte en el otro lado, allí donde se te acaba el ahorro y estás obligado a hacer llamadas, a pedir, a ser siempre el que no paga el almuerzo luego de un vistazo de conmiseración...y pedir es una maldición porque sientes que eres un peso muerto abalanzado a los brazos de alguien y sabes por filosofía y experiencia que la gente es egoísta y que pensarían en ti solo si te ganaste la lotería o un cargo muy arriba y les molesta tu número en su celular. Sin esos atributos eres la lapa, la llamada inoportuna, casi un personaje de malvivir.

El desempleo es indigno sin ser el escándalo que es la muerte, pero por ahí va. La diferencia es que el desempleado nunca es voceado como el "destacado escritor", "la extraordinaria persona", "la bondad encarnada", es la lapa, la carga, el número de cel por bloquear, pero el muerto es destacado, genial, bueno....Así que morir es mejor negocio que quedarse sin trabajo.

Todos hemos pasado por ese tramo muerto que es quedarse en nada y tener que buscar y,  a veces, encontrar un lugar y ser tan torpe como para perder la oportunidad. Me han tocado ingenieros y abogados taxeando en autos alquilados musitando su amargura y sin idea de cómo el título que cuelga en la pared es realmente un capital. Un taxista junta el dinero para pagarle a un colegio de abogados que solo la hace de peaje para trabajar.

El desempleo visto solo como un problema social resulta una estadística, hay por encima de ello un sufrimiento espiritual y efectos que lindan con los temas de salud mental.



Escrito por

RAÚL MENDOZA CÁNEPA

Abogado PUCP. Escritor. Columnista en Expreso. Ha sido integrante del staff de la página de Opinión de El Comercio y de El Dominical.


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