No se relaja y se queda en casa

El coach de vida

Raúl Mendoza Cánepa

Publicado: 2020-07-28

El coach tiene diversos campos de acción. El organizacional hace seguimiento de las fallas de la organización, ayudando a interpretar cuál es el territorio frágil. En muchas ocasiones lo que falla es el conjunto de ideas limitantes en el colectivo, en otros la falta de claridad del director para expresarse y manifestar lo que se desea, a veces son el clima laboral o los patrones de conducta propios que pasan desapercibidos para uno mismo. El coach ontológico orienta a la interpretación.

En medio de la pandemia diversos cursos de formación en línea aparecieron y el coaching se convirtió en una suerte de carrera del futuro, pero sin las exigencias legales ni las certificaciones obligatorias que aseguran el uso de una estrategia estándar. Quien escribe se formó en life coach , una variante que toca la vida personal sin ser psicoterapia. El piscoterapeuta toca la psique, profundiza para llegar al problema psicológico, ahonda en el pasado y en el aprendizaje de conductas (psicología cognitiva), mientras que el coach es un estratega que ataca el problema y orienta con preguntas, método, reenfoque, eliminación de ideas limitantes, reseteo, etc a la búsqueda de una solución. Al ser un coach de vida, primero ayuda a definir cuáles son los problemas que impiden una vida plena en cada ámbito: laboral, sentimental, vocacional, relacional, económico, etc. Luego, el camino es solo la solución. Quedarse en el problema es un problema, un ancla. Llegar a la solución y hacer seguimiento de la acción es el motor.

Si el coach de vida tiene más experiencia que el cliente, el servicio puede complementarse con el mentoring. El mentor tiene más experiencia de vida y más conocimiento de ciertos procesos. No es suficiente con tener una mayor edad sino de haber procesado bien la experiencia. La inteligencia y la reflexión sobre la vida en sus diversos matices es lo que hace a una buena experiencia de maestro-discípulo. Un mentor lo puede ser en temas concretos, allí donde haya manifestado éxito o en campos de la vida por los que ha transitado entre éxitos y fracasos. La experiencia se nutre de ambos.

Ocurre que muchos jóvenes inexpertos creen que "la están haciendo bien y como debe ser" en algún tema en particular, allí donde el coach de vida ve claro que el comportamiento es erróneo y conduce al fracaso. Toda persona que pueda solventarlo u organización, debiera tener un coach y, cuando se deba, un mentor. Rige hasta para los artistas. No hay campo vedado a esta disciplina del futuro, que no profundiza ni tarda ahogado en los problemas sino que da más pasos y hace seguimiento práctico para el logro de metas. De eso se trata, del éxito total. El coach conoce de la victoria y la derrota, sabe cuáles son los caminos que conducen a uno u otro y ve muy a la luz las creencias limitantes que lo impiden y que el orientado no suele ver sin deconstruirse como un primer paso.


Escrito por

RAÚL MENDOZA CÁNEPA

Abogado graduado en la Pucp, life coach, ha sido periodista del diario El Comercio y es autor de diversos libros de política, literatura..


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