¡lluvia de millones!

¿Y los niños qué?

Raúl Mendoza Cánepa

Publicado: 2019-07-18

En 2018 alrededor de 30 mil niños peruanos fueron maltratados por sus padres. Si revisamos la Encuesta Nacional de Hogares 2015, el 39% de madres y el 31% de padres golpea para educar. Nos centramos en campañas de protección a la mujer y está bien, pero los niños no pueden organizarse ni acceder a las redes para formar colectivos y salir a las calles (tampoco podrían) para gritar de pulmón que sus madres y sus padres los agreden.

No es un mundo de mujeres o de hombres, el género es lo menos importante cuando se trata de la violencia infantil o juvenil. Y no se trata solo de agresiones físicas sino de aquella que vulnera los sentimientos y sueños del niño. Asumiendo conforme a la Convención Americana y la realidad del hecho que los niños por nacer son, en sustancia, niños (valga la redundancia), sumemos cuántas veces no son tomados en cuenta porque no pueden reclamar lo que es su derecho a vivir. Quizás el negocio de muchos venga a cuenta como la comodidad de otros, pero el niño o la niña (para ser políticamente correctos) tienen derecho a vivir, a no ser amenazados ni golpeados, a no sentir el rechazo de sus madres y padres (nuevamente políticamente correcto), a no ser heridos en sus sentimientos y autoestima.

 En la Encuesta Nacional sobre Relaciones Sociales (ENARES 2015) se observa que el 74% de menores de entre 9 y 11 años fueron víctimas de violencia psicológica o física alguna vez en su vida. No solo es la correa, es también la palabra. Curioso que quienes critican a la familia, lo hagan primero desde la tóxica relación de dos adultos o desde la desigualdad quien bien debería romperse con una separación, pero, ¿y los niños? Cuando se trata de familia, los niños y su interés superior son dejados de lado porque, en realidad, nos importa poco. El niño sino es el que ya fuimos, es el otro y por ser el otro no nos atañe. Vemos el mundo desde nuestro interés, poco desde la compasión o la empatía. Fundamos colectivos de autoprotección o de odio, nunca de protección al débil más débil de entre los débiles, ese que no puede decidir irse, ese que es sometido a la violencia sin la opción de la ruptura, ese que será siempre "ese", porque tú eres tú y eres lo único que importa.


Escrito por

RAÚL MENDOZA CÁNEPA

Abogado graduado en la Pucp, ha sido periodista del diario El Comercio y es autor de diversos libros de ciencia política, literatura, etc.


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