la mafia se reacomoda

Que te importe un carajo

Raúl Mendoza Cánepa

Exageráis la hipocresía de los hombres. La mayoría piensa demasiado poco para permitirse el lujo de poder pensar doble.

Marguerite Yourcenar (1903-1987) Escritora francesa.

Publicado: 2019-05-31

Me importa un carajo el puritanismo o el circo, el concepto que los demás tengan de mí. No es lo que me gano a pulso, como tampoco las virtudes que no tengo o el éxito que por grandes tramos me es esquivo. No pretendo impresionar por mi intelecto ni dar señas de los libros recorridos.

Soy de pecados más que de tirar la piedra en un mundo de reductos de la moral y de piedras filosofales. Solo soy quien soy, ganado por los pecados capitales y el desdén por la opinión del morbo. Si soy romántico lo soy, como una antigualla o un Romeo idiota que espera en una esquina a deshoras, si soy glotón o crédulo, si por momentos soy incrédulo, si soy yo por equívoco de nada podría sentirme más orgulloso. El orgullo que hincha el pecho no es el que se corona en laurel sino quien es "sí mismo", que es siempre mejor que seguir el patrón.

No soy un ejemplo de nada y cuando lo soy es por negación. Solo me atañe no dañar, no faltar a la ley, no herir ni pasar por las cabezas que me quieren bien, se de la lealtad porque la traición es siempre ingratitud y se traiciona a sí mismo quien hiere por el lomo a su superior o a su amistad.

No pretendo ser modelo de nada ni que sigan mi moral ni mi estilo. Soy dueño absoluto de mis palabras aunque sean como las alas Ícaro quemadas al sol. He defendido las causas de los acusados y he señalado con el índice a los fariseos. 

Que no te importe sino ser feliz, que los demás tienen el imperativo de serlo por sus cuentas. Y si alguna opinión te ha de servir sobre ti es la que guardas  y superpones, porque en ella reside toda la verdad.  La verdad, sí, la primera señal de la libertad, la que se inicia y termina en tu libre pensamiento (que es lo único que no te pueden quitar), en la capacidad de confrontar con honestidad, en la mirada genuina del mundo que nunca debes tapar ante tus ojos. 

Sé feliz, pues aún para los tuyos algún día serás sepulcro y olvido. Que el tiempo y la vida te sean propicios. 


Escrito por

RAÚL MENDOZA CÁNEPA

Abogado graduado en la Pucp, ha sido periodista del diario El Comercio y es autor de diversos libros de ciencia política, literatura, etc.


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