Cuando las redes sociales aparecieron ningún periodista pensó en los peligros para la prensa, lo que ocurre con los supermercados respecto al e-commerce o lo que podría ocurrir con las librerías si es que todos tuviéramos un cómodo kindle para proveernos de Amazon. Si nos referimos a la prensa escrita sin respaldo de una buena plataforma web, la caída puede ser inexorable si es que entendemos que cualquier hecho relevante es anunciado en las redes sociales hoy y a ellas recurrimos para saber, nos abastecemos, interactuamos y nos saturamos allí desde donde estemos (el bus, la peluquería, el parque, el café). Mañana los periódicos en el kiosko solo repetirán eso que supimos ayer y sobre lo que creemos saberlo todo. Nadie visita museos ni revisa libros de historias recientes.
renovarse o morir


Alguna vez recomendó este columnero que si tienes poca publicidad en tu medio escrito y muchas visitas en tu portal electrónico, ofrece promociones de publicidad espejo. Los 500 mil ejemplares publicitan a una empresa que se puede beneficiar pagando más si se ve con catálogo y más en tu website supervisitado. Qué empresa se resistiría.

También asumí que la gente no solo compra noticias, también clasificados, cursos, agendas, defunciones y mixturas extrañas que se convierten en noticia sin van al lado de las noticias. Los ojos de los lectores son veloces y saltan y el consumidor de diarios es un "saltador" inestable que quiere todo y todo rápido y a la vez. En tiempos de prisas y de información sin periodismo, vender periódicos es vender entretenimiento, sorpresa y verdad, todo a la vez.

Hay portadas que deberían evaluarse a la luz de la evidencia de que la gente ya sabe todo lo que pasó ayer (dado que no existen los vespertinos). Por ejemplo, ayer eligieron al Presidente del Congreso, asumamos que fue así. Una portada prohibitiva es aquella que informa: "El Congreso elige a Fulano como Presidente del Congreso". No hay pepa, solo hay historia. La pepa es lo que viene detrás de esa elección o una frase suelta del nuevo mandamás parlamentario... Una portada no debe ser explícita sino implícita, sugestiva. No debe ser la información del hecho sino tres puntos suspensivos. El suspenso hace a las portadas y es el mejor gancho. Vende más quien más intriga.

El valor agregado de un medio no es la opinión que se añade a la noticia. Recordemos a Pedro Beltrán y La Prensa, aunque el ejemplo es parcial porque los diarios que atraen más público los atrae desde la derecha a la izquierda porque admite las opiniones contrarias. Los diarios no deben vender ideologías sino hechos y opiniones. No deben tratar de crear tendencias sino que el lector los busque para que él elija en qué creer. Los diarios no deben aburrir con notas densas, de escaso interés o largas en cualquiera de sus temas. Los diarios deben saber qué vender a su público objetivo. En el Perú, El Trome batió y bate en ventas porque tiene el formato, estructura y diseño adecuado, pero su público es C y D. El Comercio podría tener un formato igual de amigable sin ser tabloide, recuperando su talla y sintonizando con A y B a través de las inquietudes de este sector...bajo nuevas formas...

Los diarios posicionados no deben desposicionarse para eliminar costos, pues cortar el tamaño tradicional que lo acompañó siempre es dar muestras de que "algo anda mal" (error en marcas posicionadas) para ubicarse entre otros medios de tamaño berlinés menos exitosos o muy recientes. El éxito se gana con el éxito, no con el retroceso a los ojos del lector. El posicionamiento (ver el término en marketing) fuerza a morir de pie, nunca cediendo un milímetro al adversario para dar la impresión de que ya no se es el líder. El mejor ahorro de costos es el relanzamiento de contenidos, que no es lo mismo que la aparente "innovación", palabra de cliché que muchas veces carece de estrategias y objetivos, apenas proveedora de tácticas. 

No olvidar también los temas que venden, dejando demasiado espacio a los temas que llenan página. http://elmontonero.pe/columnas/contarlo-bien

Hacer periodismo no es solo reunirnos para ver qué publicamos mañana sino, eventualmente, para examinarnos en el tiempo, hacia dónde vamos y qué debemos hacer para el mediano plazo. El día a día corta la visión de futuro.

En medio de la crisis del periodismo impreso (salvo en China), hay un diario en Estados Unidos que no cayó en esa crisis mundial, pese a las dificultades iniciales. El USA Today. Aún tras años de ganar la partida tiene una técnica que amolda a los nuevos tiempos de la prensa: portadas con pepa, lectura fácil y rápida (al margen del número de páginas), ha explotado la necesidad de viajeros y oficinistas o familias apuradas, uso a fondo del color, recuadros, titulares sintéticos y contenidos resumidos y que empatizan porque recogen como preferencia la información que recoge las inquietudes de la gente, previamente estudiadas.

En dos páginas de opinión recogen puntos de vistas opuestos sobre el tema del día. Y eso que es un periódico caro para el promedio en Estados Unidos.

Tiene una buena red de difusión que llega a estadounidenses que quieren su impreso en el extranjero. No imagino artículos o noticias aburridos o extensos. Cuatro millones de ejemplares diarios es la señal.

No es la crisis sino cómo te preparas para ella, como todo en la vida.

No cambiar el modelo del negocio o relanzarse, y no entender que la verdad no está reñida con la industria del "entretenimiento" (en el mejor sentido) es un camino al suicidio. Siempre hay tiempo para recuperar la altura de vuelo e, incluso, de volar más alto.